sábado, 13 de junio de 2015

LOS HECHOS, LA FE Y LOS SENTIMIENTOS.


Querido Amigo(a):
¿Te has preguntado alguna vez por qué tu fe parece a veces ser tan fuerte y otras veces tan débil? ¿Te has preguntado cómo podrías aumentar tu fe? ¿Te has preguntado alguna vez por qué tus sentimientos son tan cambiantes? ¿Te has preguntado qué podrías hacer para controlar tus sentimientos?
Estas son preguntas que todos nos hacemos. Trataremos de contestarlas en esta lección. Vamos a aprender uno de los principios más importantes en la vida cristiana: el principio que habla de: Los Hechos, La Fe y Los Sentimientos.
¡Los Hechos! ¡La Fe! ¡Los Sentimientos!
Estas palabras representan tres aspectos de la vida cristiana que son vitales para nosotros. Es importante comprenderlos y es aún más importante que los tengamos en el orden correcto y los mantengamos así.
El orden de Dios es:
Hechos, Fe, y Sentimientos.

Los hechos (todas las obras y palabras de Dios en la Biblia) son el fundamento; luego 
la fe descansa en los hechos; y los sentimientos vienen al final.
Para la mayoría de las personas, los sentimientos son el factor que rige sus vidas. Si ellos sienten algo, piensan que es algo genuino. Si no sienten nada, piensan que no lo es. Pero esto no concuerda con el orden de Dios.
Otros intentan poner primero la fe. Piensan que si tienen “fe” suficiente, pueden hacer que cualquier cosa se realice. Pero tampoco éste es el orden de Dios. Dios quiere que tengamos fe, pero nuestra fe debe descansar en Su Palabra; de otra manera no tiene valor.
El orden de Dios siempre es el mismo: (1) Hechos, (2) Fe, y (3) Sentimientos. Vamos a estudiar cada uno de estos tres aspectos de la vida cristiana de modo que podamos comprender mejor la forma en que afectan nuestra vida.
¿QUÉ ES UN HECHO?
Un hecho es algo que es verdad. Por ejemplo: dos más dos son cuatro. Este es un hecho matemático. Siempre ha sido cierto y siempre lo será. Es cierto en este país, y es cierto en cualquier parte del mundo. El hecho de que tú lo creas no lo hace verdad. Es verdad aunque nadie en el mundo lo crea.
Es necesario tener esto bien grabado en la mente: los hechos siempre son verdad. Puede que tú no creas un hecho, pero aún es verdad. Puede que tú no sientas que un hecho es verdad, pero aún es verdad.
Por ejemplo, sabemos que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó para ser nuestro Salvador viviente. Sabemos que esto es cierto porque lo dice la Palabra de Dios. Una persona puede creerlo o no, pero aún es verdad. Los hechos de Dios son siempre la verdad.
¿QUÉ ES LA FE?
¡La palabra “fe” se usa 239 veces en la Biblia! Esto nos demuestra la importancia que le asigna Dios a la fe.
¿Qué es la fe? La fe es aceptar lo que Dios dice por medio de Su Palabra y actuar sobre esta base.
¡Dios lo dice!
¡Yo lo creo!
¡Y eso es todo!
La Biblia deja en claro que todas las bendiciones de Dios nos llegan por fe. Sin fe no podemos agradar a Dios. La Biblia dice:
Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).
Pese a lo importante que es la fe, no puede sostenerse sola. Tiene que afirmarse en algo, y ese “algo” debe ser verdad. Es por eso que nuestra fe debe afirmarse siempre en la Palabra de Dios. Jesús dijo:
Tu palabra es verdad (Juan 17:17).
Ahora miremos en la Palabra de Dios y aprendamos más sobre la fe.
• La fe tiene que ver con el mundo invisible
La fe se ocupa de cosas que son reales pero invisibles. No podemos ver a Dios, pero por la fe sabemos que Dios es real. No podemos ver el cielo, pero por fe sabemos que existe un lugar real llamado “El Cielo”. La Biblia dice:
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve
(Hebreos 11:1).
Esto significa que la fe es la manera en que “probamos” la realidad de las cosas invisibles. No podemos ver las cosas del mundo espiritual, pero sabemos que son reales por fe en la Palabra de Dios.
• La fe hace reales las verdades espirituales en nuestra experiencia
Tenemos que entender esto: nuestra fe no hace que los hechos de Dios sean verdaderos. Ya lo son, independientemente de que lo creamos o no.
Entonces, ¿qué hace nuestra fe? Nuestra fe en las verdades reveladas en la Palabra de Dios es lo que las hace reales en nuestra experiencia.
La Biblia contiene muchas promesas maravillosas de Dios. Pero no llegan a ser nuestras hasta que las apropiamos por fe en la Palabra de Dios.
Como dijimos antes, es un hecho grandioso el que Jesucristo murió por nuestros pecados. Dios promete vida eterna a todo aquel que cree en Él. Pero Cristo no llegará a ser tu Salvador hasta que tú pones tu fe en Él.
Cuando crees que Jesucristo murió por tus pecados y lo aceptas como tu Salvador, experimentas la salvación. La fe en Cristo hace la salvación de Dios real en tu experiencia. Entonces puedes decir “¡Soy salvo!”
• La fe cree la Palabra de Dios
La fe cree a Dios a pesar de las circunstancias desfavorables. Quizás uno de los mejores ejemplos de ésto es Abraham
Cuando Abraham y su esposa, Sara, estaban muy viejos, Dios les prometió que tendrían un hijo, y Abraham creyó a Dios.
Pero pasaron quince años, y la promesa de Dios no se había cumplido. Humanamente hablando, para Abraham y Sara era imposible tener un hijo. Sin embargo Abraham continuó creyendo a Dios. A Su debido tiempo, Dios le dio a Abraham el hijo que le había prometido. La Biblia dice de Abraham:
Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido (Romanos 4:20–21).
La fe y la obediencia van juntas. La verdadera fe resulta siempre en obediencia. ¡Los creyentes son obedientes! La Biblia dice:
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba (Hebreos 11:8).
El decir que crees algo y sin embargo, no lo pones en práctica, eso no es fe. La verdadera fe cree a Dios y obedece a Dios. La fe que no obedece a Dios no es una fe viva. La Biblia dice:
. . . la fe sin obras es muerta (Santiago 2:20).
CÓMO AUMENTAR TU FE
Puede que digas: “Me gustaría tener más fe. ¿Qué puedo hacer para aumentarla?”
La fe crece mediante una constante y cuidadosa atención a las declaraciones de Dios en Su Palabra.
Un gran hombre de Dios, D. L. Moody, oró mucho pidiendo a Dios que le diera más fe. Pero su fe parecía no aumentar. Entonces, un día leyó este versículo:
Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios (Romanos 10:17).
En un instante Moody comprendió: la fe viene por la Palabra de Dios. Empezó a estudiar la Palabra de Dios. La estudió cuidadosamente cada día para ver exactamente qué era lo que Dios decía en su Palabra. Lo creyó y lo aplicó en su vida. El resultado fue que su fe creció y siguió creciendo.
¿QUÉ SON LOS SENTIMIENTOS?
Los sentimientos son emociones, tales como: la alegría, la tristeza, la felicidad y el dolor. Debemos comprender que los sentimientos se diferencian totalmente de los hechos, ya que los hechos nunca cambian, mientras que nuestros sentimientos siempre están cambiando. El estado de salud afecta nuestros sentimientos. Nuestra relación con otras personas afecta los sentimientos. Hasta un cambio de clima puede afectar nuestros sentimientos.
Puede ser que te preguntes por qué usamos en los dibujos una pelota de fútbol americano para representar a los sentimientos. Se debe a que nuestros sentimientos son tan cambiantes. Hay un dicho: “No sabes cómo va a rebotar la pelota”. Así son los sentimientos. No sabes cómo van a “rebotar” tus sentimientos.
Un día puedes estar lleno de alegría. Al día siguiente, sin ninguna razón aparente, puedes estar triste y deprimido. Lo más importante que hay que recordar en relación con los sentimientos es esto: los sentimientos son muy cambiantes. Por esta razón nunca debemos procurar que nuestra fe descanse en nuestros sentimientos.
Una señora evangélica estaba usando la Biblia para explicar a una jovencita el camino de salvación. La chica estaba confundida. Dijo: “Yo creo en el Señor Jesucristo, pero pensé que debía esperar cierta sensación, o algún destello de luces o algo así”. La señora le mostró algunos versículos de la Palabra de Dios y le dijo: “aquí está toda la luz que necesitas”. La joven puso su fe en la Palabra de Dios, aceptó a Cristo y encontró la paz y el gozo que buscaba.
No importa cuánto puedan cambiar nuestros sentimientos, eso no afecta los hechos. Los hechos son siempre verdad y son verdad a pesar de nuestros sentimientos.
Por ejemplo, supón que te llegara una carta de un respetable bufete de abogados en la que te anuncian que un pariente rico te ha legado una gran suma de dinero. ¡De repente eres rico! Puedes decir, “Pero yo no siento que ese dinero sea verdaderamente mío”. Quizás no, pero sin embargo te pertenece. Te ha sido legado y es tuyo a pesar de tus sentimientos.
Mucha gente sincera busca la salvación, pero no la encuentran porque están buscando algún sentimiento. En la vida cristiana los sentimientos sí tienen su lugar, pero no vienen primero. En cambio vienen después de los hechos y de la fe. La Biblia dice: “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo”. Observa el orden: primero, creemos; y luego tenemos el testimonio del Espíritu en nuestro corazón.
CÓMO CONTROLAR TUS SENTIMIENTOS
Hay momentos en la vida de cada cristiano en que se siente desanimado y deprimido. Aún el gran Apóstol Pablo pasó por momentos así. En 2 Corintios 1:8, Pablo escribió:
Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
¿Qué debes hacer cuando estés desanimado? Debes ir a la Palabra de Dios. Lee y medita sobre pasajes tan maravillosos como por ejemplo: el Salmo 23, Romanos 8 y Filipenses 4. A medida que vayas poniendo atención a lo que Dios dice en Su Palabra, encontrarás nueva fe y valor renaciendo en tu corazón. La Biblia dice:

Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo (Romanos 15:13).
Al vivir la vida cristiana, no debemos estar excesivamente preocupados por nuestros sentimientos. No somos salvos por nuestros sentimientos y tampoco vivimos la vida cristiana por nuestros sentimientos. La vivimos por fe en la Palabra de Dios. Si tenemos sentimientos agradables, damos gracias a Dios; sino, seguimos adelante creyendo y obedeciendo a Dios. La fe en las realidades de la Palabra de Dios es el camino hacia una vida feliz y llena de bendiciones.
El Principio de Los Hechos, La Fe y Los Sentimientos
Hemos descubierto uno de los grandes principios de la vida cristiana: el principio de los hechos, la fe y los sentimientos. El principio es éste: Pon siempre tu fe en los hechos de Dios y deja que tus sentimientos sigan como quieran.
La Promesa de Dios: esta es mi realidad. 
La creo: esta es mi fe.
Dios la cumple y yo la disfruto: este es mi sentimiento.
El orden de Dios es siempre: (1) Los Hechos (2) La Fe y (3) Los Sentimientos. Los hechos forman el fundamento; la fe descansa en los hechos; los sentimientos vienen después.


jueves, 11 de junio de 2015

Principios de un noviazgo cristiano - Samuel Edelstein.

I. Definición
A. La Biblia no habla explícitamente en cuanto a lo que ahora conocemos como "noviazgo". Sin embargo, para el cristiano, debe ser una relación hacia el matrimonio. (Génesis 2:20-24). No es un juego o pasatiempo.
B. El noviazgo es menos íntimo y comprometido que el matrimonio, pero mucho más que una amistad.
C. Un noviazgo, aunque es una relación con mira al matrimonio, no tiene que terminar en una boda (en matrimonio). Pero sin embargo, el noviazgo es la relación que establecen un hombre y una mujer con el fin de desarrollar la estructura base para el matrimonio.
II. El noviazgo cristiano debe ser entre dos cristianos
A. No debemos tener enlaces fuertes con un no cristiano (2 Co. 6:14-7:1).
B. Para andar juntos, deben tener las mismas metas (cristianas) (Amos 3:3).
C. Andar con una persona inadecuada nos daña (Prov. 13:20).
D. Es un engaño contraer noviazgo o matrimonio para convertir a la otra persona (1 Co.7:16).
E. No por ser los dos cristianos automáticamente deben casarse (1 Ti. 5:1-2).
III. El proceso de un noviazgo cristiano debe seguir la voluntad de Dios.
A. Debemos buscar y esperar la voluntad de Dios, sabiendo que es buena, agradable y mejor que la nuestra (Rom. 12:1-2).
B. Es muy importante estar buscando la voluntad de Dios para casarse "en el Señor" (1 Co. 7:39).
C. No debemos enredarnos en un noviazgo si no es la voluntad de Dios (2 Ti. 2:3,4,1 Co. 7:7-9,17,27-28).
D. Es esencial tener la mujer que Dios tiene para uno (Prov. 18:22, 19:14).
E. El tiempo de comenzar un noviazgo debe quedar bajo la voluntad de Dios (Ecles. 3:1-8, CC. 2:7, 3:5, 8:4).
F. Debemos concentrarnos en las cosas agradables a Dios- una relación que diminuya mi ministerio no es la voluntad de Dios (Col. 1:10, 3:1-2, Fil. 4:8, etc.)
G. Los jóvenes no deben discipular a las jóvenes, sino dejar esto a las mujeres más maduras (Tito 2:1-6).
H. Es algo muy serio y poderoso abrir el corazón a una persona del sexo opuesto. Debemos estar seguros de la voluntad de Dios antes de hacerlo (Gn. 34:3, Jue. 16:15-18, 19:3, 2 R. 11:4, Rut 2:13, Prov. 6:23-25, 7:25, Ecl. 7:26, Os. 2:14, CC 8:6, etc.).
IV. Nuestro trato con el sexo opuesto siempre debe ser santo y puro.
A. La voluntad de Dios es que seamos santo y que evitemos la fornicación (1 Tes. 4:1-8, 1 Ti. 4:12, 5:22, 2 Ti. 2:22).
B. El sexo, creado por Dios, es bueno (Gn. 1:31), pero sólo dentro del matrimonio (He. 13:4, Prov. 5:15-23).
C. A las jóvenes cristianas hay que tratarlas como hermanas, con toda pureza (1 Ti. 5:2).
D. Es importante tener casi nada de contacto físico con una persona del sexo opuesto            (1 Co. 7:1).
E. Es sano establecer relaciones sociales en grupo en vez de individualmente (He. 10:24-25).
F. La Biblia enfatiza la importancia de la pureza (1 Ti. 4:12, Tito 1:15, 1 Jn. 3:3, etc.).
G. Hay actitudes sexuales aparte de la fornicación que Dios condena (Job. 31:1, Mt. 5:27-28, Ro. 1:24-32, Gá. 5:19-21, 1 Tes. 4:3, etc.).
H. Un poco de estímulo produce el deseo para hacer más (Ecl. 1:8, CC 2:6-7).
V. Levantar expectativas en el sexo opuesto nunca es un juego: es algo serio.
A. No debemos tomar nuestros patrones para el noviazgo del mundo, sino de Dios (Ro. 12:1-2, Col. 3:1-10, etc.).
B. Lo que sembramos, cosechamos. No podemos burlarnos de Dios o de otro hermano sin sufrir las consecuencias (Gá. 6:7-8).
C. Hay que cuidar de no lastimar a la otra persona. La mujer es más sensible. (1 P. 3:7).
D. No se debe levantar temas del noviazgo o del matrimonio entre dos personas del sexo opuesto si no están pensando seriamente en hacerse novios (1 Ts. 4:6).
E. Un dirigente tiene más responsabilidad de cuidarse en esto que los demás (1 Ti. 5:19-20, Stg. 3:1).
VI. Dios nos pide esperar con paciencia
A. Si uno no tiene paciencia para esperar, no es amor (1 Co. 13:4,7)
B. Es muy importante no apresurarse (Ecl. 11:9, 12:1).
C. Un noviazgo no debe precipitarse (CC 2:7, 3:5, 8:4).
VII. Es mejor tener madurez antes de pensar en un noviazgo.
A. Primero hay que tener disciplina en la vida cristiana (Prov. 25:28, Gá. 5:22-23, 1 Co. 9:24-27, 10:12-13).
B. Uno debe tener ciertos tipos de madurez como preparación para el matrimonio: Madurez moral, económica, sexual, social, emocional y espiritual. (Gn. 2:24, Prov. 24:27, etc.).
VIII. Un soltero debe saber de antemano que quiere en un cónyuge.
A. Debe ser una "ayuda idónea" en la vida personal y el ministerio (Gn. 2:18).
B. Debe tener una buena relación con el Señor (Prov. 31:30, 2 Co. 6:14-18, etc.).
C. Un cónyuge debe ser el mejor amigo del otro (CC 1:15, 2:2,10, Tito 2:4).
D. Debe ser realmente la persona que quieres que ponga las pautas en tu hogar y que críe a tus hijos (1 Ti. 3:2-5, Tito 1:6, 2:4-5, Ef. 5:21-33, etc.).
E. La apariencia externa es engañosa y no revela las cualidades más importantes (Pr. 6:25, 31:30, etc.).
F. La persona debe ser de buena reputación (Fil. 2:15, 1 Tes. 3:13, 1 Ti. 3:2)
IX. Nuestro trato del sexo opuesto debe dar buen testimonio.
A. Citas con otra persona deben dar un buen testimonio delante de Dios y delante los hombres (Hch. 24:16).
B. No debemos hacerle tropezar a otra persona (Mt. 18:6-7, Rom. 14:13-21, 1 Co. 8:9, Ap. 2:14, etc.).
C. No debemos ir a lugares o hacer cosas que dan mala apariencia (1 Tes. 5:22).
D. No debemos estar en un lugar o hacer algo que puede ser una oportunidad para la carne (Rom. 13:14, Gá. 5:13).
E. Debemos evitar lugares solas y oscuras (Juan 3:19).
F. Debemos hacer las cosas a la luz de todos, y no en la oscuridad (Ef. 5:11-14).

martes, 2 de junio de 2015

COMO ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS.



1. Ore pidiendo a Dios Su ayuda. Usted necesita la ayuda de Dios para entender lo que estudia en la Biblia. Haga del Salmo 119:18 su oración: "Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley."

2. Lea los pasajes de la Escritura cuidadosamente en un lugar de quietud. Subraye las palabras que más le impresionan. Recuerde que Dios le habla por medio de Su Palabra.

3. Memorice los versículos asignados. Lea cada versículo para memorizar con su referencia en voz alta varias veces hasta que lo pueda decir sin mirar. Quizás quiera escribir los versículos y referencias en una tarjeta, para que lo pueda llevar consigo. Cada día dígalo en alta voz para que lo pueda recordar fácilmente. Repítalo a algún amigo para que pueda corregir las faltas. O escriba el versículo sin mirar y compárelo con el versículo para asegurar que cada palabra esté bien.
Aun cuando usted sepa bien el versículo repáselo una vez por semana por 7 semanas, y de allí en adelante una vez al mes. Al guardar este "buen tesoro" en su corazón, su modo de hablar y sus acciones serán distintos. Escoja también otros versículos para memorizar.

4. Medite sobre la Palabra de Dios que ha leído, estudiado y memorizado. Dios tiene una promesa especial para los que meditan en Su Palabra día y noche:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. —Josué 1:8

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. —Salmo 1:2, 3

5. Ponga en práctica lo que Dios dice. Santiago 1:22 nos dice, "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." Dios comparó al hombre que oye Sus palabras pero no las obedece, al hombre necio que edificó su casa en la arena. Cuando la lluvia e inundaciones vinieron, la casa en la arena fue destruida. Pero el hombre, mujer, o niño que oye las palabras de Jesús y las obedece es como el hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca. Cuando vinieron los vientos, lluvias e inundaciones, su casa quedó firme porque estaba edificada sobre la roca. Sólo cuando hacemos lo que Dios nos dice podemos crecer espiritualmente y llegar a conocer a Dios en mejor forma. Escriba en un papel cuáles son sus planes, y llévelos a cabo. Dios estará con usted y El le ayudará.

6. Comparta la Palabra de Dios con otras personas. Igualmente comparta lo que ha aprendido con los de su familia.
Deuteronomio 6:7 dice: "Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."


miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Para Quién Me Visto Yo?

Desde niñas nos atrae todo lo relativo a la moda. Son muy pocas las mujeres que no se interesan en este tema. Si queremos ser mujeres sabias, no podemos pasarlo por alto, porque la sabiduría debe caracterizarnos incluso cuando nos paremos frente al espejo o al armario.
Lamentablemente la cultura postmoderna en la que vivimos nos presenta un concepto de moda y belleza que dista mucho de ser lo que caracteriza a la mujer sabia. No tengo nada en contra del buen vestir. Me gusta. Y como a toda mujer, me interesa lucir bien. De hecho creo que debemos cuidar de nuestra apariencia siempre. Sin embargo, hay una verdad que no vas a encontrar en ninguna de las revistas dedicadas al tema de la moda, la ropa y la belleza femenina. Y esa verdad es esta: La mujer sabia, partiendo de que es una mujer que ama a Dios y tiene una relación personal con él,se viste para darle honor a él y no para hacer voltear los ojos de quienes la vean pasar.
La palabra hebrea para dignidad es un término que se translitera comohadar y quiere decir: esplendor, majestad, gloria, honor. Es curioso que la misma palabra se usa en otros pasajes con un significado todavía más elevado: glorificar a Dios. ¿Te das cuenta? La mujer virtuosa, la mujer sabia, se viste con honor y para dar honor, para glorificar a Dios.
Sin embargo, la sensualidad está permeando cada centímetro del mundo que nos rodea. Basta con mirar cinco minutos cualquier revista mientras estamos en la fila para pagar en el supermercado, o simplemente hojear una circular de tu tienda favorita. Todas gritan a coro: “tienes que lucir sexy”, pero esa no puede ser la meta de la mujer sabia. La mujer sabia quiere vivir honrando a Dios.
Dejemos claro que no es cuestión de vestirse con un siglo de atraso sino de elegir ropa que me haga lucir bien, con la que me sienta cómoda y bonita pero con honor, con dignidad, con pureza, sin el deseo de hacer arder corazones ajenos ni de provocar sentimientos que no den gloria a Dios.
A veces no nos percatamos de que en la iglesia, por ejemplo, los hombres que nos rodean son nuestros hermanos en Cristo. Tú y yo no debemos ser piedra de tropiezo para ellos. Dios les hizo de manera diferente y el sentido de la vista activa su sexualidad. No son pervertidos. Son hombres. Tenemos que ser cuidadosas.
Lucir bellas para provocar las miradas masculinas no puede tener lugar en el corazón de una mujer que busque honrar a Dios. Jesús dijo: “Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón” (Mateo 5:28). No seamos la causa de un pecado así. Tenemos que hacer nuestra parte porque al y fin y al cabo, es a Dios a quien rendiremos cuentas.
Esta verdad la entendí con los años. Me costaba procesarla cuando era joven. Pero ahora que la entiendo quisiera poder grabarla en las mentes de todas las jóvenes que conozco.
¿Quieres una ayuda para entenderlo y saber si estás siendo sabia en este aspecto? Cada día, cuando nos paremos frente al espejo, seamos honestas y hagámonos estas preguntas: Cuando escojo una ropa, ¿qué tengo en mente? ¿Agradar a Dios, dar honor a su nombre (y al de mi esposo) o llamar la atención de los ojos masculinos que me miren hoy? Es así de sencillo.
El viejo adagio repite “el hábito no hace al monje”. Es decir, que lo que llevamos por fuera no cambia quién somos por dentro, pero sí dice mucho de los valores que tenemos, a quién representamos. Tú y yo hemos sido llamadas a marcar la diferencia. Somos una contra-cultura, y esa tarea no es fácil, pero cuando Jesucristo nos llamó nunca dijo que sería fácil.
Fíjate que no es cuestión de andar feas y despeinadas, de hecho nuestra mujer modelo en Proverbios 31 tenía muy buen gusto para vestir: “Se viste con túnicas de lino de alta calidad y vestiduras de color púrpura” (v. 22). Sin embargo, la sabiduría tiene que caracterizarnos incluso a la hora de pararnos frente al clóset o el armario y decidir cómo nos vamos a vestir cada día. Imagina por un segundo que Jesús estuviera junto a ti, ¿qué ropa escogerías?
Mujer, llegar a ser sabia abarca cada aspecto de nuestra vida, incluso la belleza. Seamos mujeres que viven agradecidas por sus años, enfocadas en embellecer su carácter, que visten con honor y para dar honor a Dios, y que buscan dejar por dondequiera que pasen un aroma que evoque a Cristo.
{Esta lectura es un fragmento del libro “Una mujer sabia”, de Wendy Bello. Para conocer los detalles, puedes visitar estapágina.}

sábado, 2 de mayo de 2015

Los siete hábitos de los discípulos efectivos y cómo aprovecharlos en el beneficio de sus ministerios. Por: Fabián Villanueva





Los hábitos personales –trabajando consigo mismo– son:

§  Ser proactivo: los discípulos deben aspirar a influir conforme a la voluntad de Dios en los acontecimientos y el entorno en el que trabajan y no limitarse a permanecer sentados a la espera de que sucedan cosas.
§  Empezar con un fin en mente: los discípulos deben identificar la responsabilidad inherente a su filiación conforme a la palabra de Dios. Una vez las tengan identificadas, deben evitar distracciones y trabajar constantemente en actividades que le conduzcan hacia sus objetivos.
§  Poner primero lo primero: los discípulos deben dar prioridad a aquellas actividades que les ayuden a alcanzar sus objetivos.
§  Afilar la sierra: los discipulos son humanos. Necesitan tiempo para descansar, renovarse y actualizarse.

Los hábitos interpersonales –trabajando con los demás– son:

§  Pensar en ganar-ganar: en el trato con los hermanos, los amigos, los pastores, los discípulos  comprometidos buscan siempre un terreno común y una solución basada en la palabra de Dios.
§  Comprender primero y después ser comprendido: al igual que los médicos, los discípulos deben diagnosticar el problema antes de prescribir su curación.
§  Sinergizar: la sinergia se produce cuando el resultado es mayor que la suma de las partes. Como en el caso de 2 + 2 = 5. El trabajo en equipo puede hacerlo posible.

CÓMO UTILIZARLA

§  Para ser proactivo, movilícese y trabaje hacia el logro de sus objetivos. No se quede sentado a la espera de que sucedan cosas. Busque oportunidades para influir sobre los acontecimientos y sobre su entorno de trabajo.
§  Empiece con un fin en mente identificando sus objetivos. ¿Qué quiere realmente en la vida? Piense en sus responsabilidades que como hijo de Dios tiene. ¿Qué quiere hacer para glorificar el nombre del Señor? Ha llegado el momento de concretar sus sueños. Plasme en un papel sus objetivos a corto (un año), medio (dos a tres años) y largo plazo (más de tres años) y vaya tachándolos a medida que los cumpla.
§  Ponga primero lo primero e identifique qué actividades le acercan más a la consecución de sus objetivos. En determinadas ocasiones tendrá que hacer otros tipos de trabajo. Y no pasa nada por ello. Pero retome lo importante lo antes posible.
§  Estar siempre a punto sirve para recordarle que debe cuidarse. Busque tiempo para orar, disfrutar de períodos de ayunos, lectura de la palabra y poner al día sus habilidades cristianas.
§  Cuando trate con hermanos, amigos o incluso con los conocidos, intente ante todo comprender qué dicen. Escuchándolos, conseguirá comprender qué quieren realmente.
§  En cuanto haya comprendido sus deseos, podrá identificar una solución en la que todas las partes salgan ganando y queden satisfechas. Esto genera confianza, lo que a su vez produce mejores resultados cuando vuelva a tratar en el futuro con estas personas.

§  Las relaciones que establezca basándose en el respeto mutuo y la igualdad liberarán sinergia más que competitividad y mejorarán los resultados futuros mucho más allá de lo esperado.


viernes, 20 de febrero de 2015

¿Cuáles son los patrones dados por las iglesias de Jerusalén y Antioquía? Artículo escrito por: Rev. Leonel F. Pujol Hernández


La iglesia está donde se encuentra hoy debido a que ha fallado en obedecer constante y efectivamente, en el poder de Dios, el cumplimiento de la Gran Comisión. Raúl Caballero expresa que:

…la historia de la iglesia es una compilación de éxitos y fracasos en el cumplimiento de la Gran Comisión, no podemos desconocer que la doctrina ha sufrido las pertinentes modificaciones, algunas de simple interpretación y otras de fondo. La aparición de tantas denominaciones tratando de implantar sistemas o mantener esquemas preparados por hombres ha sido en muchas oportunidades un atentado contra la unidad ordenada por el señor Jesús y celosamente creada por el espíritu Santo…tampoco ha contribuido a la unidad las confesiones de fe, que aunque llenas de valor para determinadas circunstancias de la historia, tienden a separar más que a identificar a los creyentes.

La historia de la iglesia nos indica que la iglesia organizada ha estado más interesada en el poder político, la influencia y la construcción de reinos terrenales que en el poder espiritual, el impacto y extensión del reino de Dios sobre la tierra como sucedió en la era de la iglesia primitiva. Dennis J. Mock dijo: “Si la iglesia hubiera continuado predicando el evangelio en el poder del Espíritu Santo y realizando el ministerio como el cuerpo de Cristo, la Gran Comisión se hubiera cumplido en pocos años”.

El crecimiento y multiplicación de la iglesia en los primeros años fue considerable, la iglesia tuvo un florecimiento hermoso, en ella reinaba el amor, la unidad, y un liderazgo eficaz. El testimonio de la iglesia produjo un efecto positivo en las almas perdidas, lo cual hacía que estas respondieran al llamado del evangelio.
Dos iglesias que sirven de modelo para retomar el rumbo que Dios le ha trazado a la iglesia actual en el cumplimiento de la Gran Comisión son: la iglesia de Jerusalén y la iglesia de Antioquía. La iglesia de Jerusalén estaba constituida generalmente por judíos. Cuando vino la persecución, muchos judíos al huir de la ciudad, se esparcieron y llevaron la Palabra a diferentes lugares, a judíos primeramente y también a algunos griegos o gentiles (Hch.8:1,4). 
Lucas registra en (Hch.2:42-47), los elementos clave de cómo ocurrió el crecimiento espiritual y numérico de la iglesia de Jerusalén. En ésta iglesia se puso en práctica las enseñanzas de Jesús a los apóstoles antes de su muerte y resurrección. Al estudiar la naturaleza y las actividades de la iglesia de Jerusalén, se puede aprender mucho acerca de las funciones de una iglesia cristiana que respondió al mensaje del evangelio. Practicando el bautismo, manteniéndose firmes en la enseñanza de la doctrina de los apóstoles, compartiendo con los demás los alimentos con un espíritu de Cena del Señor, oraban, preservaban la unidad, ministraban a los necesitados, se reunían para alabar a Dios, y compartían el mensaje de salvación. Ellos tenían bien definido que la iglesia no era el edificio, porque del templo pasaron a salones (Hch.20:8), casas (Ro.16:5) y escuelas (Hch.19:9). Cuando los incrédulos de Jerusalén observaron a una iglesia unida y perseverante, el resultado fue que“el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch.2:42-47).

El amor dinámico y la unidad que se manifestó entre los creyentes de Jerusalén se convirtieron en un puente entre la iglesia y el mundo incrédulo. Es la base para demostrar que Jesucristo es quien afirmó ser, Dios encarnado que descendió al mundo con un solo propósito, “buscar y salvar lo que se había perdido” (Lc.19:10).

Además del ejemplo de la iglesia de Jerusalén, la Biblia muestra a la iglesia de Antioquía (Hch.11:19-18:23). El cristianismo trasladó su centro de Jerusalén a Antioquía de Siria y después hacia los gentiles, con Pablo como el apóstol principal. En (Hch.11:19-26), ésta iglesia fue formada por un grupo de creyentes refugiados que huyeron de la persecución en Jerusalén. Es un ejemplo a seguir para la iglesia de hoy porque: alcanzó primeramente a su grupo cultural, los judíos y después a un segundo grupo cultural, los gentiles. Esta iglesia reconoció que era Dios el que escogía y enviaba a los misioneros, no ellos mismos.
Se convirtió en un campo de pruebas para los misioneros aspirantes que, antes de salir a la obra misionera, sus dones espirituales y ministerios eran afirmados, hasta que llegara la hora de ser enviados para alcanzar al mundo (Hch.13:1-3). Además, ayudó económicamente a las iglesias hermanas (Hch.11:27-30). Cooperó para dar solución a problemas doctrinales que estaban surgiendo en otras iglesias (Hch.15). Oraba persistente mente por los misioneros y sus ministerios. Recibió de regreso a sus misioneros para estar al corriente de la obra que Dios les había encomendado y también para darles la oportunidad de ser restaurados, tanto en fuerza física como espiritual. Aquí se encuentra un núcleo de un equipo independiente, librados de la iglesia para seguir la dirección de Dios bajo el liderazgo de hombres probados, capaces y espirituales.
La iglesia de Antioquía presenta un desafío a la iglesia actual. Ésta iglesia comprendió el mensaje para alcanzar a todos los grupos culturales y sub-culturales con el evangelio. En ella se encuentra el modelo de una iglesia que se esforzó por cumplir la Gran Comisión, haciendo discípulos, bautizándolos y enseñándoles todo lo que Cristo les había mandado, logrando así el establecimiento, crecimiento y reproducción de la iglesia.
De la iglesia de Jerusalén, se pueden aprender las funciones esenciales de una congregación neo-testamentaria. De la iglesia de Antioquía, lo que se necesita para que una iglesia cumpla la Gran Comisión. Ambas iglesias, han dejado un patrón bien claro y definido en cuanto a proclamar y vivir el evangelio, discipular creyentes, practicar las ordenanzas, compartir con los hermanos, orar, adorar a Dios y preservar la unidad.
A la luz de lo que muestran estas dos iglesias, las mismas pueden estar formadas por un grupo grade o pequeño, con o sin edificio, con obreros capacitados formalmente o laicos, con estructuras muy elaboradas o sencillas. Por consiguiente, no se debe permitir que requisitos extra-bíblicos estorben en el proceso de fundar nuevas iglesias, la iglesia puede desarrollarse fervorosamente aun en condiciones difíciles porque la obra es de Dios. Jesús prometió que estaría con ella todos los días hasta el fin del mundo (Mt.28:20).
Las iglesias actuales en su mayoría muestran una tendencia a que el pastor sea el hombre orquesta mientras que la congregación le exige por un trabajo eficaz, muestran poco amor y falta de compromiso para llevar adelante la Gran Comisión

Cada iglesia debe tener un programa de discipulado bien estructurado, con doctrina bíblica bien enfocada en el evangelio, donde involucre a todos sus miembros. Según el concepto y comprensión que tenga una iglesia del evangelio, así como sus enseñanzas del mismo afectaría positiva o negativamente el proceso de crecimiento y reproducción de la misma.